Los odontólogos aconsejan realizarse a una limpieza dental llevada a cabo por un profesional entre una y dos veces al año.

La limpieza dental

Es una sencilla intervención y su finalidad es eliminar la placa bacteriana y el sarro acumulados en los dientes, en la línea gingival y en los espacios interdentales. Es sencilla, pero se realiza mediante un procedimiento profesionalizado:

  1. 1. Analizar dientes y  encías, para detectar cualquier tipo de enfermedad periodontal o movilidad de alguna pieza dental y para localizar la ubicación de la placa bacteriana y del sarro.

  2. 2. Se retira la placa bacteriana y el sarro valiéndose de una herramienta denominada cureta. Se presta especial atención al sarro que haya podido acumularse por debajo de la línea de la encía. En esta maniobra se puede causar algo de sangrado de la encía.

  3. 3. Una vez que se ha completado lo que es estrictamente la maniobra de limpieza de dientes y encías, se procede al pulido de los dientes, que se realiza utilizando una pasta fluorada y blanqueadora que se extiende sobre los dientes con el doble objetivos de que la superficie de los dientes quede completamente lisa y dar un tono más blanco a los dientes.

  4. 4. La limpieza finaliza con la aplicación de un gel antiinflamatorio si fuera preciso que ayudará a reducir las molestias que pueda haber causado el procedimiento de limpieza dental y, al mismo tiempo, evitar la inflamación de las encías.

Por supuesto, antes de abandonar la consulta del odontólogo el profesional le informará de cómo debe realizar correctamente su higiene dental diaria para evitar la acumulación de placa bacteriana y la formación de sarro.